Casa prefabricada modelo KYOTO   

Hace un tiempo leía una encuesta realizada a jóvenes menores de 30 años de todo el Estado Español, que me hizo pensar. Entre un abanico de preguntas bastante amplio, una de las conclusiones de la encuesta era, que la gran mayoría de los encuestados estaba motivado por los temas medioambientales, al tiempo que afirmaba tener sensibilidad ecológica. Sin embargo, la encuesta reflejaba que sus costumbres cotidianas y su ritmo de vida era más o menos standard, ya que los problemas medioambientales de nuestro tiempo eran provocados por las grandes empresas y los conglomerados de intereses económicos multinacionales, que son los que realmente deben hacer un giro hacia una actitud más sostenible.

Creo que, de alguna manera, todos tendemos a pensar individualmente en estos mismos términos: "cuando los grandes hábitos del mundo cambien, entonces todo irá rodado", o bien: "¿Qué importancia puede tener la vida diaria de una sola persona ante las cifras exorbitantes a nivel planetario? ".Y así vamos tirando, dejando de lado el cómo nos gustaría que fueran las cosas, y como las vivimos nosotros cada día. Como si la una u otra no tuvieran nada que ver, cuando en realidad son las caras de una misma moneda.

Nosotros mismos, con nuestras decisiones de cada día y nuestros hábitos, formamos parte de todo eso que llamamos: "grandes lobis multinacionales". De modo que, el cambio de una inercia colectiva pasa inexorablemente por nuestro propio cambio individual y cotidiano, no hay más, no nos preocupamos ya que las grandes ganancias de intereses económicos "ya seguirán”.

Dentro de este contexto me gustaría situar la propuesta de la casa kyoto, ya que este proyecto supone un intento y un esfuerzo compartido entre promotor, arquitecto e industria, para conseguir una mejora en términos cualitativos y ambientales de la edificación doméstica unifamiliar, tan presente en nuestro territorio.

Es cierto que podríamos haber ido más allá, es posible que algún sistema o planeamiento pueda ser repensado... todo es mejorable, y este es precisamente el cambio que hemos iniciado. Pero, por encima de todo, la casa kyoto es el esfuerzo compartido entre personas para hacer realidad en nuestro trabajo de cada día el sueño de contribuir a hacer un mundo mejor.
Nosotros, como despacho, estamos muy satisfechos.

Autor

Felipe Pich-Aguilera


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